Como el Banco Popular fue a pique en una noche
- Adriana Espiago

- 15 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 16 abr 2020
En el día de hoy hablaremos de una crisis empresarial que fue muy sonada en los medios de comunicación, debido a la magnitud de la empresa y al ser de un gran interés general, por afectar a mucha gente.
Hablamos del Banco Popular, la entidad que compró el Banco Santander por el módico precio de 1 euro y que fue a pique en junio de 2017, aunque su declive comenzase el 26 de mayo de 2016, cuando anunció por sorpresa una ampliación de capital de 2.500 millones de euros con la que preveía mejorar su solvencia y rentabilidad y fortalecer su balance.
La operación iba acompañada de un plan estratégico con el que quería liberarse, antes de 2018, de 15.000 millones de euros en activos improductivos, una carga que arrastraba desde hace bastante tiempo.
Se le empezaron a ver las orejas al lobo en el momento que bajaron las cotizaciones hasta el punto de suspenderse. El culpable de no tranquilizar ni ofrecer garantías fue Emilio Saracho, presidente del banco durante 107 días, aunque es cierto que para cuando llegó Saracho, el Popular ya estaba tocado por importantes problemas originados en los graves errores en la inversión inmobiliaria que cometió su antecesor, Ángel Ron, que llegó al cargo en 2004.
La actitud pasiva de Saracho junto con el comportamiento de algunos medios de comunicación por avivar la inestabilidad hicieron que esta situación se precipitase por la poca confianza del mercado en la entidad, debido a que sus papeles y la información ofrecida presentaba deficiencias e irregularidades, como créditos duplicados o mal clasificados; eso hizo que los inversores y depositantes perdieran la confianza.
El banco lo confió todo a una venta que no llegó, y desapareció el 6 de junio de 2017 cuando todavía valía 1.330 millones en Bolsa. Jurídicamente, Banco Popular desaparece definitivamente el 28 de septiembre de 2018, una vez que Banco Santander absorba la entidad.
Otra de las grandes incógnitas que provocó controversia, fue sobre la liquidez de emergencia que le concedió el Banco de España al Popular.
Luis María Linde se mostró partidario de explicar todos los detalles sobre el procedimiento el 3 de junio de 2018 en el Congreso de los Diputados y afirmó haber negado liquidez al popular tal y como establece el BCE.
El 20 de febrero, al llegar al banco, Saracho dijo: “Soy muy consciente de la alta responsabilidad que asumo”. Al marcharse, reconoció su “fracaso”. Pero la pérdida de confianza ha demostrado ser un arma de destrucción masiva capaz de acabar, en tiempo récord, con la sexta entidad del país. Si bien es cierto que Saracho reconoció su error y asumió el fracaso, lo cierto es que bien sabían lo que ocurría en el banco desde mucho tiempo atrás porque el supervisor del Banco de España era conocedor de la situación de liquidez y solvencia de la entidad en todo momento.
En definitiva, la incorrecta evaluación de los riesgos derivó en un gran problema de solvencia. La mala gestión precipitó la quiebra y a pesar de que los responsables entonasen el mea culpa ya no había nada que hacer. De un día para otro el banco fue a pique y se hizo eco en todos los medios de comunicación del país.


Comentarios